LA IMPORTANCIA DEL DEPORTE EN LA INFANCIA

 

Los chicos se relacionan y se divierten jugando. La dimensión lúdica de la actividad deportiva es lo que la convierte en el ámbito más favorable para sentar las bases de una vida sana. Además, en estos tiempos en los que la tecnología acaparó su atención, es necesario que desarrollen un vínculo con el entorno.

 

Según los especialistas, un niño debería dedicar de dos a tres horas a la semana a tener un encuentro deportivo, aun cuando lleve una vida cotidiana activa. Ya que no se trata de que corra por el parque, sino de circunscribir el movimiento a un ámbito de disciplina en un marco de diversión.

 

Practicar un deporte implica tener un grupo de pertenencia, aceptar reglas de juego, y que un maestro, encargado de guiar al equipo, intervenga con el fin de desarrollar la actividad física y el crecimiento personal de los menores.

Los 4 ámbitos en los que el deporte ayuda a los chicos

 

1. Físico

 

Un chico que hace deporte es posible que adquiera la actividad física como hábito saludable en la vida adulta. Además, la práctica le hará ganar fuerza, agilidad, resistencia, coordinación y flexibilidad. Por otro lado, si lo ejercita con regularidad, tiene pocas posibilidades de sufrir obesidad.

 

2. Psicológico

 

Está demostrado que hacer ejercicio estimula la liberación de endorfinas, los neurotransmisores vinculados con el bienestar. Por tanto, es verdad que existe relación entre el deporte y la felicidad. Además, la práctica deportiva reduce la ansiedad, la depresión y la irritabilidad, y ayuda a liberar tensiones acumuladas. Por lo general, un niño que practica deporte con regularidad suele estar de buen humor.

 

3. Académico

 

El deporte aumenta el flujo de oxígeno al cerebro, de esta manera repercute positivamente en la capacidad de aprendizaje, la memoria, la concentración y el estado de alerta. Del mismo modo, favorece la creación de hábitos, ya que el hecho de que el niño practique su deporte favorito a una determinada hora lo ‘forzará’ a organizar y estructurar el resto de su tiempo, respetando también la rutina académica.

 

4. Social

 

Cualquiera sea el deporte que practiquen, los pequeños hacen nuevos amigos, se divierten y ganan confianza en sí mismos. Además, aprenden valores como la lealtad, el trabajo en equipo, el compañerismo, la recompensa tras el esfuerzo, la disciplina, entre una larga lista de virtudes que los convertirán en un adulto feliz.

Comentarios

Comentar artículo