Cómo mejorar el acceso a la salud de chicos y chicas

Muchas veces los y las adolescentes no perciben los recursos de salud como accesibles. Otras tantas son los profesionales de los equipos de salud o de otras áreas quienes desconocen el marco legal que garantiza el acceso al derecho a la salud de chicos y chicas. Es así que se generan barreras al acceso, determinadas por el sistema y por construcciones culturales propias de este grupo.

IDENTIFICAR LAS BARRERAS

No se garantiza la confidencialidad, privacidad y autonomía. No hay lugar de consulta en horarios apropiados para adolescentes. Los ámbitos de las consultas carecen de condiciones mínimas de privacidad. Los y las profesionales ante determinadas situaciones temen denuncias, y exigen el acompañamiento de un adulto como condición para atenderlos. La actitud de los y las profesionales durante la consulta impacta en las decisiones de los y las adolescentes. Se piensa la adolescencia como patológica o como una edad de riesgo. Persisten normativas paternalistas o reprimendas morales. Los y las adolescentes no conocen la existencia de espacios para la atención y las ofertas que brindan. Los adolescentes temen ser vistos. Falta de autonomía económica para trasladarse al centro de salud o comprar medicamentos.

LOS Y LAS ADOLESCENTES SON SUJETOS DE DERECHOS Y NO OBJETOS DE TUTELAJE

Es necesario que el personal de los equipos de salud conozca el marco jurídico que garantiza el derecho a la salud de chicos y chicas. El marco jurídico tiene tres ejes rectores:

1. Interés superior del niño: cuando autoridades o adultos adopten decisiones con respecto a niños, niñas y adolescentes deberán hacer aquello que sea mejor para su desarrollo y bienestar. Esto permite, al equipo de salud, poder intervenir de la mejor manera, incluso en situaciones en donde la necesidad de atención sea una demanda de los chicos y chicas y no así de los padres. Debemos recordar que los padres tienen la función y el deber de ayudar a chicos y chicas a cumplir y ejercer los derechos que aún por inmadurez no pueden ejercer por ellos mismos.

2. Autonomía progresiva: el ejercicio de los derechos de los y las adolescentes es progresivo, en virtud del desarrollo de sus facultades. Los padres deben impartir orientación para que puedan ejercerlos. La CONFIDENCIALIDAD y el respeto por la AUTONOMÍA son la llave para el ACCESO de chicos y chicas al sistema.

3. Confidencialidad: toda la información relacionada con la consulta es privada y debe haber consentimiento informado.

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